LA LEY DE LA INTENCIÓN Y EL DESEO
Inmanente en toda intención y en todo deseo está el mecanismo para su realización...la intención y el deseo en el campo de la potencialidad pura tienen un infinito poder organizador.
Y cuando introducimos una intención en el suelo fértil de la potencialidad pura, ponemos a trabajar para nosotros ese infinito poder organizador.
En el principio era el deseo, primera semilla de la mente; los sabios, habiendo meditado en su corazón, descubrieron por su sabiduría la conexión entre lo existente y lo inexistente.
- Himno de la Creación, Rig Veda
La quinta ley espiritual del éxito es la ley de la intención y el deseo. Esta ley se basa en el hecho de que la energía y la información existen en todas partes en la naturaleza. En efecto, a nivel del campo cuántico solamente hay energía e información.
Campo cuántico es sólo otra manera de denominar el campo de la conciencia pura o de la potencialidad pura. Y en este campo cuántico influyen la intención y el deseo. Examinemos este proceso en detalle.
Cuando una flor, un arco iris, un árbol, una hoja de hierba, un cuerpo humano se descomponen en sus partes esenciales, vemos que éstas son energía e información.
Todo el universo, en su naturaleza esencial, es el movimiento de la energía y la información. La única diferencia entre nosotros y un árboles el contenido de información y de energía de nuestros respectivos cuerpos.
Aprendamos a aprovechar el poder de la intención, y podremos crear cualquier cosa que deseemos.
Todavía será posible obtener resultados a través del esfuerzo y la constancia, pero a un
precio; ese precio puede ir desde la tensión emocional hasta una enfermedad cardíaca o un
trastorno de la función del sistema inmunológico. Es mucho mejor dar los siguientes cinco pasos
para poner en práctica la ley de la intención y el deseo. Cuando sigamos estos cinco pasos para
cumplir nuestros deseos, la intención generará su propio poder.
1) Entremos en el espacio de la conciencia pura.
Eso significa ubicarnos en medio de ese espacio
silencioso que hay entre los pensamientos, entrar en el silencio - ese nivel de sólo ser que es
nuestro estado esencial.
2) Una vez establecidos en ese estado de sólo ser, liberemos nuestras intenciones y nuestros deseos. Cuando uno está realmente en ese espacio, no hay pensamiento, no hay intención; pero en cuanto sale de él...
- en esa unión entre el espacio silencioso y un pensamiento
- es posible introducir la intención. Si tenemos una serie de metas, escribámoslas y concentremos nuestra intención en ellas antes de entrar en el espacio silencioso. Si deseamos una carrera de éxito, por ejemplo, debemos entrar en el espacio silencioso con esa intención, y así la intención ya estará allí como una tenue llama vacilante en nuestra conciencia.
Liberar las intenciones y los deseos en este espacio significa sembrarlos en el suelo fértil de la potencialidad pura y esperar a que florezcan en el momento propicio. No es conveniente desenterrar las semillas de los deseos para ver si están creciendo, o aferrarse rígidamente a la manera como deberán desarrollarse. Lo único que hay que hacer es dejarlas libres.
3) Permanezcamos en el estado de auto-referencia.
Esto significa permanecer establecidos en la
conciencia de nuestro verdadero yo - nuestro espíritu, nuestra conexión con el
campo de la potencialidad pura. También significa no vernos a nosotros mismos a través de los
ojos del mundo, o dejarnos influir por las opiniones y las críticas de los demás. Una buena manera
de mantener el estado de autoreferencia es no divulgar nuestros deseos; no compartirlos con
nadie, a menos que la otra persona tenga exactamente los mismos deseos que nosotros y entre
los dos exista una unión fuerte.
4) Renunciemos a nuestro apego al resultado.
Esto significa renunciar a nuestro rígido interés por
un resultado específico y vivir en la sabiduría de la incertidumbre. Significa disfrutar cada
momento de la jornada de la vida, aunque desconozcamos el desenlace.
5) Dejemos que el universo se encargue de los detalles.
Nuestras intenciones y nuestros deseos,
una vez liberados en el espacio silencioso, tienen un infinito poder organizador.
Confiemos en que ese infinito poder organizador de la intención orquestará todos los detalles por
nosotros.
Recordemos que nuestra verdadera naturaleza es el espíritu puro. Llevemos la conciencia de este
espíritu a donde quiera que vayamos, liberemos suavemente nuestros deseos, y el universo manejará
los detalles por nosotros.
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